
Sos un tipo pan comido,
no es tu culpa, no,
zambullido en el caldero
(es la fatalidad)
Es endemoniadamente caro lo que sos
¡este clip me pone tieso!
¡yo me bajo acá!
Que tiernitos que somos. A veces perdemos de vista que el único conejo que conoce la verdad es el que encuentra el acero del cazador antes de volver a encajar el culo en la cueva. Todos queremos jugarlas de John Wayne en el (no tan) lejano oeste, pero lo cierto es que no somos más que calaveras con un alto prontuario de chilladas.
(De casualidad, sin duda)
Cuando se efectivizan las sospechas más oscuras, esas cosas tenebrosas que uno prefiere obviar para creerse el más fiero, a uno le cae la ficha. Draculas con tacones, rostros sin gestos, ojos sin brillo, jugar y jugar hasta el final para no dormir más. Al joven lobo (que se revela como un cordero atado en la nocturnidad de tuburios) no le queda más que tratar que no se lo coman crudo.
Hacer el negocio, no mirar el hueco donde irían ojos y ya… Tic-tac, Go!
Uno está tan regalado en la jungla de concreto. TAN regalado. Que a veces somos inconscientes que vamos sobreviviendo medio de casualidad. Al menos aquellos que gustamos de coquetear con el abismo…
Siempre se puede tener una existencia más cómoda, claro… pero le tengo más miedo a ese frío glacial que me congele el alma que al calor de una bala que me alcance en una noche de invierno…
("Cada día veo menos
cada día veo menos,
cada día veo menos,
creo, menos mal".)

