"Words, words, words"
martes, 7 de octubre de 2008
miércoles, 1 de octubre de 2008
82% móvil
"es fácil defenderse detrás de las rejas. es facil defenderse con la policia que el mismo pueblo paga para que se ponga en contra nuestro. lo dificil es después, cuando hayan dejado su banca y se conviertan en ciudadanos comunes. Y vayan al verdulero a comprar un kilo de bananas y el verdulero les diga 'no se lo vendo porque usted es un traidor'. o cuando un mozo no lo atienda y le diga: no lo atiendo porque usted es un delincuente'."
jueves, 25 de septiembre de 2008
cosas extrañas
el reverso de las banderas tiene una magia rara.
que los de la jp evita impulsen el aclamado ohohohoh de la cancha en momentos en que se cantaba el himno nacional frente a la embajada de Bolivia como cierre del acto en apoyo al gobierno de Evo y en repudio a la masacre de Pando, tuvo algo de ese extrañamiento de la realidad cuando se toca-tergiversa-mezcla con la vivencia artística.
domingo, 24 de agosto de 2008
Degradación (poesía visceral)

No me importa que yo mismo conspire contra mi mismo
Si soy lo suficientemente negligente como para no defenderme bien
Igual de deficiente será mi ataque contra mí ser
Se que me estoy degradando pero sería idiota
Si supusiera que la caída definitiva será por mi propia competencia
Ya no soy lo que era tiempo ha
Y si el pasado forma parte constitutiva de nuestro ser
Como capas de cebolla, no lo sé ni me compete
Solo sé que he devenido en huraño y gruñón, delirante trágico
Que se esconde en sí mismo de las hostilidades que flotan en los aires
Creo que ya muchas cosas no me interesan
O es una decisión estratégica para no aceptar mi fracaso
Dicen que mi mirada sobre mi mismo es distorsionada
Pues no me queda más que felicitar a quienes miran con la univocidad de los gentlemen
Asquerosos perfectos ¿me invitan a cenar?
No les prometo amabilidad ni los modales victorianos
Si hay represión será solo para no ponerme en pie de igualdad con una bestia
Soy un animal enfermo, no tengo la vitalidad de aquella
Aunque los impulsos sean iguales
Y la nostalgia de aquel tiempo gregario retumbe entreverada
Entre mis carnes crudas interconectadas.
La bella obra que ilustra es de Mark Kostabi "Internal Affaire"
sábado, 2 de agosto de 2008
Austral. Reporte.
En estado austral. O en el Estado austral. Me gusta más pensar en el mundo austral. Mezcla de imagenes de cine hollywoodense y recuerdos efectivamente vividos. vívidos.ese largo trayecto mental que refiere al camino de rutas interminables. una distancia imposible de saldar jamás. horas y horas sobre planicies casi llanas. de horizontes que por fin veo.
austral. estado austral. asi se vive aquí. todos reductos hiper calefaccionados que te priven del frío. te salven de frío. si podes. si no podés rogas al fuego puro que te salve. que te queme las pieles. las ropas también. para no sentir el frío. o rebelarte y salir de remera manga corta y shorts, jopito y gomina. es un niño de los años 40 que no está aquí.
El estado de las cosas. La australidad de las cosas está en esa intersección de las siete de la tarde de invierno, donde el mar se confunde con el cielo sin quererlo. O queriendolo, para hacer saber que en esta vida no hay nada que valga mas que la copulación. Las sustancias y las cosas disímiles e iguales pegadas, suspendidas, encontradas, mezcladas. imposibilidaddeseparación.
Una noche de sábado. Una tarde de julio. Un viento infinito y un recuerdo perpetuo. I wanna go home. No hay.
Otras tardes de espacios tomados y asumidos. unas manos antropofágicas deseosas de más y más. La sed y el color naranja de una habitación celeste.
Fotos de niñas de vestidos de boladitos y cuellos y medias con puntillas. Zapatos que no combinaban y una pobreza material simulada. Aún así, sonrisas.
Buscar vestigios en esas fotos. Donde están. No, esas manchas no significan nada. Estas segura? no.
Un perro igualmente antropofágico: el recuerdo y el pasado y volver a pisarlos una y otra vez en una cadena edípicopersonal. Inevitable. Odioso. Invensible. Espada-capa y vino.
martes, 29 de julio de 2008
Cuatro hileras de dientes para comer y avanzar
ás. Es muy triste irse del lugar al que nunca podemos terminar de llegar. Pero siempre pasa. Y en el camino nos comemos vivos. Pero cometemos más errores de los que un libro de recetas que un opiáceo sujeto oriental (portador de larga y delgada barba blanca) recomendaría. ¿Hay traición en la mudanza de piel? Aaaaahh… la traición…- Dedicado a mi amigo (que sabe quién es) y a mi co-blogger que está en estado austral... austral... (movement? yeah! Do not worry... I love you all folks!) -
martes, 24 de junio de 2008
Barbazul y el amor enfermo (esos ojos...)

Esos ojos… profundos, desencajados, desorbitados, fuera de sí… ¿Cuál es la tensión conflictiva que conduce a qué, por el chispazo de ese choque letal de pulsiones, la mirada se encienda en llamas? ¿Pasión homicida? ¿O es acaso amor enfermo? (“reclamando el botín para la prisión”) Aunque nos perturbe la idea de considerar que nuestra pulsión erótica sea enferma, depravada, retorcida y perversa… esos sentimientos son lo suficientemente fuertes como para pulverizar los tímidos intentos de una moralidad frágilmente construida que se cae a pedazos ante los esfuerzos primitivos que resurgen con potencia destructora (arrolladoramente) desde las cavernas de nuestro ser…
La imagen fálica de las llaves y la idea de que la doncella no lo este viendo directamente a él hace aún más perturbada y obscena su mirada. Ambos saben lo que esta sucediendo, hay un conocimiento compartido entre ellos y es el de la inevitabilidad de la transgresión. En esa mirada subyace el hecho de qué el sabe que ella va a desobedecer. Y en ella, esa aparente sumisión y obediencia que la hace aún más sexualmente apetecible, no es más que una mascarada que pretende ocultar lo inevitable: el hecho de que “eso” este prohibido solo la hace desearlo más fervientemente y es la confirmación que va a suceder. Ahí radica la fuerza de ese dedo índice. Ambos dos lo saben y aunque el desenlace vaya a ser terrible, la supuesta disputa esta ocultamente pactada de antemano en algún oscuro escritorio de los dos subconscientes. La inocencia no existe. (“Esta véz (...) la prisión te va a gustar...”)
La imagen es un grabado de Gustave Doré (1862)